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| San Luis Potosí, Mexico. | ||||||||||||||||
Cristo revelado en la pascua
Este incidente dio origen a la celebración anual de la Pascua, en la que los hebreos deberían recordar la manera en que habían sido salvados no solamente de la tiranía de los egipcios, sino de morir. Esta fiesta solemne no era nada más un recordatorio de la mano poderosa y la misericordia de Dios, sino también una mirada al futuro, cuando vendría el Cordero de Dios a poner su vida en sustitución de la de todos los pecadores que estuvieran y estén dispuestos a aceptarlo. ANTECEDENTES Encontraron un nuevo hogar como resultado de la misericordiosa provisión del Señor, que años antes había enviado a José, el hijo amado de Jacob, a Egipto. José pasó de ser un esclavo comprado por veinte piezas de plata a ser el segundo bajo el faraón de la tierra. Siguiendo la instrucción de Dios, proveyó de alimento a Egipto durante los años de escasez, y en ese tiempo, a la vez que se reconcilió con sus hermanos, también compró todo Egipto para Faraón a cambio del alimento que los egipcios necesitaban. Por eso fue honrado con la aceptación de que su familia viniera a vivir en Egipto, e hizo traer a su padre con toda su familia. Jacob y sus hijos fueron dotados con sus propias tierras para continuar su oficio de pastores de ovejas. Se establecieron en Gosén, en el área del delta del Nilo, y en el transcurso de poco más de cuatro siglos, se multiplicaron de los setenta individuos que llegaron originalmente a una multitud de varios millones de personas (Ex 1:7). Durante este tiempo de alguna manera el tamaño de su nación se convirtió en un problema. Las dinastías egipcias habían cambiado, y en el intermedio los hicsos habían venido y luego habían sido expulsados. La nueva dinastía reinante desconocía del favor que José había prestado al país del Nilo, y más bien identificó a los hebreos con los hicsos, por ser semitas y criadores de ganado ovino como aquellos. Desconcertados por la gran cantidad de hebreos que había, y temerosos de verse nuevamente sojuzgados, los egipcios decidieron terminar con la amenaza que los hebreos representaban (Ex 1:8-10). LA OPRESION La opresión comenzó, y los hebreos se encontraron convertidos en esclavos de los egipcios, trabajando de sol a sol en la construcción de monumentos y palacios, así como tumbas reales cortadas en la roca. Tutmosis I fue el primer faraón en ser enterrado de esta manera en las afueras de Tebas, que fue engrandecida en todo su esplendor probablemente por las fuerzas de los hebreos. Hatshepsut extendió el imperio de su padre, y construyó muchos monumentos. Dos enormes obeliscos de la Reina, en Karnak, de unas 150 toneladas de peso, llevan una inscripción que dice que fueron remolcados en una barcaza por 30 galeras, con 960 remeros, desde pedreras a unos 240 kilómetros de distancia. También construyó el gran templo de Amón en Deir el Bahri, lleno de estatuas de ella. Al morir Tutmosis II, su esposo, subió al trono Tutmosis III, siendo todavía un niño, por lo que Hatshepsut reinó por él durante 20 años. Cuando ella murió, Tutmosis III, que la odiaba por haber sido totalmente dominado por ella, se dedicó a destruir las estatuas que la representaban. Las de Bahri las hizo romper en pedazos, que fueron arrojados a unas pedreras y paulatinamente cubiertos por las arenas desplazantes. Tutmosis III reinó por 30 años por fin solo. Fue el más grande conquistador egipcio. Subyugó a Etiopía, y gobernó hasta el Eufrates. El suyo fue el primer Gran Imperio de la historia. Saqueó Palestina y Siria 17 veces, tuvo un armada y acumuló grandes riquezas. Se enfrascó en grandes proyectos de construcción, y dejó registrados en gran detalle sus logros en paredes y monumentos. Su tumba está en Tebas, y su momia en el Cairo. Debe de haber oprimido todavía más severamente a Israel que su padre y su hermana. En su frustración, Faraón dio órdenes a las parteras hebreas de que dieran muerte a todos los bebés varones que nacieran de las mujeres hebreas (Ex 1:16). Pero las parteras, temiendo a Dios, no obedecieron y los israelitas siguieron multiplicándose (Ex 1:17). UN LIBERTADOR Años más tarde, sabiendo su procedencia, Moisés se identificó con su pueblo, haciendo a un lado la posibilidad que tenía de llegar a gobernar Egipto. Sin embargo, en ese momento quiso libertar a Israel por su propia mano, y el intento fracasó, tanto ante los egipcios como ante los hebreos, por lo que se vio obligado a huir autodesterrado al desierto de Madián (Ex 2:11-15). Sin embargo, este faraón no tenía ningún respeto por Moisés ni por el Dios que representaba, pues él mismo se consideraba divino-los faraones de Egipto se creían dioses, y recibían adoración como tales-y no estaba dispuesto a dejar ir a sus obreros por obediencia a un Dios que él no conocía ni le debía lealtad. Por tanto, Dios determinó ir enviando plagas a Egipto para doblegar el corazón de Faraón. Pero este hombre estaba tan lleno de orgullo y se sentía tan superior que en lugar de arrepentirse y liberar a los israelitas, se endureció todavía más y todo Egipto tuvo que sufrir nueve plagas severas (Ex 7:14-10:22). Cada una de estas plagas estaba diseñada para vencer a un importante dios egipcio, pero Faraón estuvo ciego a la lección. Seguía sintiéndose invencible. Después de la novena, que fueron tres días de tinieblas, Faraón le dijo a Moisés que nunca más vería su rostro (Ex 10:28, 29). Y así fue, porque ya con tantas advertencias, Dios hizo su jugada: puso un castigo de gran magnitud que no dejó en duda el poder de Dios para juzgar a Faraón y Egipto enteros, y demostrar que Faraón no podía contender con El. LA PASCUA en Egipto La décima plaga, que iba a ser algo inusitado y tremendo requería de la participación de los hebreos, al menos en el aspecto de que se protegieran de acuerdo a las instrucciones de Dios para que no se vieran afectados por ella. Así que, por medio de Moisés, Dios preparó a los hebreos para lo que iba a acontecer el 14 del mes de Abib, posteriormente conocido como Nisán. Anunció que esta plaga sería la última y la definitiva para que Faraón dejara ir al pueblo, e inclusive dio instrucciones de que los hebreos pidieran alhajas de oro y plata a sus vecinos egipcios, ante los cuales Dios les daría gracia (Ex 11:1-3). Lo que acontecería sería que a la medianoche, saldría Jehová por en medio de Egipto, y moriría todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón hasta el de la sierva más despreciable, y también todo primogénito de las bestias. Y habría gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca antes hubo ni nunca más habría. Pero contra los hijos de Israel nada pasaría, para que se notara la diferencia entre los egipcios y los israelitas (Ex 11:4-7). La importancia de lo que sucedería sería tal que ese mes sería desde entonces el primer mes del año judío (Ex 12:2). Las instrucciones continuaron. Dios ordenó que un cordero o cabrito fuera escogido el día 10 de Nisán. Tenía que ser macho del primer año, totalmente sin defecto. Cada familia debería tomar un cordero, y si esta era demasiado pequeña para poder comerlo, podían unírsele una o dos familias más. En el día catorce, toda la levadura debería ser eliminada de la casa, y en la tarde se debía matar la pascua (la víctima). Su sangre debería ser recogida en un recipiente, y rociada sobre los postes y el dintel de la puerta de la casa. Tenía que asarse completa la víctima, y comerse esa misma noche, de pie y de prisa. No se deberían quebrar los huesos del animal, y cualquier residuo que sobrara debería ser quemado antes de que llegara la mañana. Se había de comer con ella pan sin levadura, llamado también pan ácimo, y hierbas amargas. Era necesario que la familia estuviera completamente vestida y equipada para salir de viaje (Ex 12:3-11). Quedó estipulado que la sangre en el umbral de la puerta sería lo que marcaría la distinción entre los israelitas y los egipcios (Ex 12:13), y donde la hubiera, Dios pasaría sin hacer mortandad. Sería tan importante esta liberación (pues en realidad, la salida de Egipto fue el suceso que marcó el inicio de la nación de Israel propiamente dicha), que el pueblo tendría que celebrarla como fiesta solemne a perpetuidad delante de Jehová, y para ello de una vez se dieron las instrucciones pertinentes: así de segura era su partida (Ex 12:14-20). Los israelitas hicieron como Moisés les indicó, y sacrificaron la pascua y tomaron hisopos, mojándolos en la sangre del cordero, y untando el dintel y los postes de cada casa. Nadie debería salir de sus casas hasta la mañana, porque Jehová pasaría hiriendo a los egipcios. Y así lo hizo el pueblo de Israel (Ex 12:21-28). LIBERTAD Moisés y Aarón fueron llamados, y se les dio la orden de salir con todo el pueblo y todas sus pertenencias. Era tal la angustia e intranquilidad de Faraón que llegó a pedir que Moisés y Aarón lo bendijeran. Y los egipcios, temerosos por su vida, apresuraron a los hebreos para que partieran, regalándoles joyas, vestidos y muchas otras cosas más. Y así salió el pueblo de Dios de en medio de Egipto, no solamente libre, sino también cargado de riqueza, tal y como Dios le había prometido a Abraham al principio, cuando le anticipó que sus descendientes estarían en servidumbre en otra nación (Gn 15:13-14). Así fue la primera pascua. RESULTADOS DE LA PASCUA EN EGIPTO En la historia egipcia no se menciona este suceso, puesto que Faraón solamente dejaba inscripciones de sus victorias y grandes hazañas, y este incidente humillante jamás debería ser recordado, así que no se registró. Pero sí se sabe que Tutmosis IV, que subió al trono después de Amenhotep II, no era su primogénito; ni siquiera el siguiente en la línea de sucesión. Aparte del primogénito que murió durante la pascua, es posible que varios de los otros que tenían derecho al trono hayan muerto ahogados en el Mar Rojo, por lo que uno que tal vez ni era hijo de Faraón heredó la corona. Aunque no hubo oficialmente ningún reconocimiento de la salida de los hebreos, ni de la terrible suerte del ejército real, unos cuarenta años después de el éxodo de los israelitas, Amenhotep IV decidió llevar a Egipto al monoteísmo, estableciendo la adoración al dios único Atón. Así este faraón cambió su nombre a Akenatón. Esto muy posiblemente fue consecuencia de saber que Dios (¿Atón?) era más grande que él y los dioses de su nación. (Sin embargo, esta revolucionaria idea no fue bien vista, y el siguiente faraón regresó a Egipto al politeísmo). LA IMPORTANCIA DE LA PASCUA PARA EL PUEBLO HEBREO La primera fiesta del año hebreo sería esta, y cada año se debería relatar a los hijos la historia de aquella vez que en Egipto, Dios había ejecutado juicio sobre los opresores y había pasado de largo sobre los israelitas. Esto serviría para hacerlos conscientes de el favor de Dios con el que contaban, a la vez que reforzaría su identidad nacional. La intención de Dios al establecer la pascua era que fuera "una gran imagen histórica que apuntara hacia el Cordero Pascual que nos liberaría en un solo sacrificio de un mundo adverso y hostil por Su sangre", como lo expresa Halley<3>. LA IMPORTANCIA DE LA PASCUA PARA EL PUEBLO DE DIOS En toda la celebración de la pascua encontramos múltiples elementos que son figura de Cristo, y nos conviene conocerlos y entenderlos, para poder captar toda la riqueza que contiene la pascua. CRISTO EN LA PASCUA NOSOTROS NECESITABAMOS DE LA PASCUA Loa hebreos necesitaban de algo sobrenatural que los rescatara de las cadenas de Faraón, y nosotros necesitábamos de algo sobrenatural que nos salvara de las garras de Satanás. La respuesta a los israelitas en Egipto fue un juicio imponente, y su liberación de éste por medio del cordero sacrificado. La respuesta a nosotros es Cristo, el Cordero que dio su vida por nosotros, para librarnos del juicio que acarrea sobre nosotros nuestro pecado. Por ello, el estudio de la pascua será un estudio que nos lleve a entender mejor lo que Cristo hizo por nosotros, al ofrecer su vida a cambio de la nuestra. EL CORDERO No solamente era para observarse este animal, sino que terminados los días de guardarlo apartado, se tenía que matar. Cristo tuvo que derramar su vida hasta la muerte (Is 53:12). Vivo, no podía pagar por el pecado de nadie. Era necesario que diera su vida por nosotros. El cordero era macho-Cristo fue varón. Además, el animal era joven, era valioso, no un cordero viejo que como quiera ya fuera a morir. Así, Cristo murió en el apogeo de su vida, y su vida fue lo suficientemente valiosa para poder pagar por la vida de toda la humanidad entera: un precio más que satisfactorio para lo que demandaba la justicia divina pues la paga del pecado es muerte (Ro. 6:23) . Ningún hueso del cordero debería ser quebrado (Nm 9:12), y tampoco a Cristo se le rompió ningún hueso durante todo el sufrimiento que soportó antes y durante su crucifixión (Jn 19:36). Esto era una indicación de que El verdaderamente había sido el esperado Cordero de Dios. El cordero era figura de la sustitución. En lugar de que el primogénito de la casa muriera, se sacrificaba al cordero. Así es también con Cristo. Nosotros estábamos sentenciados a muerte por nuestro pecado, teníamos que morir. Pero Cristo murió en nuestro lugar, fue el sustituto por ti y por mí. El cordero era inocente, no había hecho nada para ser puesto a muerte, e igualmente, Cristo no había hecho ningún mal. Toda su vida se mantuvo al margen del pecado, porque era necesario que un inocente (Cristo) tomara el lugar del culpable (yo). IDEA DE DIOS En todo su trato con el hombre, Dios siempre ha tomado la iniciativa. Desde el momento en que se instituyó el sacrificio con derramamiento de sangre en el Edén después de la caída (cuando Dios cubrió con pieles la desnudez-pecado-de Adán y Eva [Gn 3:21]), cada ocasión en que Dios ofrece una reconciliación al hombre, El es quien da el primer paso. Pedro dice en su primera epístola: "Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros" (1 P 1:18-20). LA APLICACION DE LA SANGRE Esto nos habla de varias cosas: Estos aspectos de la sangre tienen que ver con Cristo y su obra también. EL PAN SIN LEVADURA Es un doble énfasis en la santidad y pureza de Cristo. LAS HIERBAS AMARGAS LA CONSAGRACION DE LOS PRIMOGENITOS EL PARALELO ENTRE LA PASCUA Y LA CENA DEL SEÑOR En esa ocasión, sabiendo que su vida iba a terminar en breves horas, dio instrucciones a sus discípulos para que a partir de entonces celebraran un tipo nuevo de fiesta solemne de conmemoración: lo que ahora llamamos la Santa Cena o Cena del Señor. El vino es símbolo de la sangre de Cristo, que fue derramada como sacrificio agradable delante del Señor para que nosotros pudiéramos ser salvos por medio de la expiación que Cristo realizó. Actualmente, como pueblo de Dios es en estos dos elementos que recordamos nuestra pascua. REDIMIDOS 1 Co 7:22-23 dice: "Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres." Verdaderamente, Cristo nos hace libres de la esclavitud, pero a la vez, por amor a El nosotros voluntariamente nos convertimos en siervos suyos, para hacer lo que El desea de nosotros. No pertenecemos más al mundo, y por tanto, debemos vivir una vida que aunque esté en el mundo, no sea de él. Debemos vivir en santidad. Nuestra pascua fue Cristo, ahora somos suyos, comprados por su preciosa sangre.
Bibliografía Citas Usadas
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